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El consumo de alcohol como riesgo de Alzheimer

Alcoholismo y Alzheimer

Parece que el único riesgo que conlleva beber exceso de alcohol es despertar unas horas después con dolor de cabeza, sed y otros malestares, los cuales se solucionan descansando y a veces con algunas pastillas. Pero no es así, los efectos del alcohol van más allá.

La enfermedad de Alzheimer se ha relacionado con la aparición de placas o depósitos en el cerebro formadas con un componente principal: la proteína beta amiloide. Esta proteína participa en otros procesos bioquímicos del organismo, pero su exceso y acumulación está relacionada con algunos tipos de demencia, incluido el Alzheimer.

Los investigadores han encontrado que el alcohol puede afectar los genes encargados de eliminar el exceso de esta proteína, lo que contribuye al daño neuronal y cognitivo, y por ende el desarrollo de la enfermedad de Alzheimer.

Este daño cerebral se presenta en la ingesta excesiva de alcohol, ya sea regular o prolongada.

El Alzheimer es silencioso, y al principio se manifiesta con un deterioro leve del pensamiento, memoria y lenguaje, el cual puede percibirse como “normal”, sin embargo, esto puede ser una señal. Posteriormente, la enfermedad evoluciona afectando gravemente los procesos mentales y cognitivos, ocasionando que la persona presente enormes dificultades para hablar, leer o escribir, no reconocimiento de familiares e incluso olvidarse de hábitos como vestirse o cepillarse los dientes. En etapas avanzadas, el carácter tiende a ser agresivo, ansioso y con gran necesidad de deambular lejos de casa.

Los familiares de los afectados con la enfermedad de Alzheimer concluyen que es sumamente angustiante asistir a un ser querido con deterioro mental progresivo.

No dejes que las “lagunas mentales”  se conviertan en un mar en donde naufragues permanentemente.

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