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Efectos del uso de anticoagulantes de por vida sobre el estado emocional de los pacientes.


 

Tomaré anticoagulantes por el resto de mi vida, mi médico me lo ha dicho esta mañana. Parece ser que tengo alto riesgo de hacer trombos, lo que literalmente podría matarme. No he entendido del todo las razones, pero me ha quedado claro que de no tomar el medicamento mi salud estará en grave peligro. A grandes rasgos, lo que sé es que el medicamento volverá mi sangre más “ligera” y fluída, lo que hará más difícil que se forme un coágulo que me pueda hacer daño.

Esto me parece bien, sé que los coágulos pueden ser muy peligrosos y que me podrían ocasionar infartos cardiacos, embolias cerebrales y pulmonares o daños en las piernas y los brazos. Agradezco que existan tratamientos ya que de otra forma estaría perdido; sin embargo, no me agradó mucho que el médico me dijera que puedo tener sangrados, muchos pero muchos sangrados. Ahora deberé tener mucho cuidado con lo que hago porque una cortada, aún chiquita, podría ser muy peligrosa.

Me da miedo sangrar; mi médico me dijo que estuviera atento si llegaran a presentarse sangrados en mis encías, en mi orina y en mis heces.

¿Qué pasa si tengo un accidente en el coche?, ¿acaso estoy condenado?…

El doctor me ha dicho que debo hacerme estudios frecuentes y que esto es lo que nos ayudará a que no hayan sangrados; me habló de un índice que sale de algunos análisis de sangre que haríamos cada 2 o 3 meses para ver qué tal está mi coagulación y que siempre y cuando estuviera en el rango no tendríamos problemas pero, ¿y si me salgo del rango? Creo que es igual de peligroso estar mal anticoagulado porque me falte como lo es porque me sobre.

Si no estoy suficientemente anticoagulado puedo tener una trombosis y si me paso puedo tener un sangrado. No cabe duda de que mi sangre se ha convertido en una balanza .

¿Qué pasa si un día se me olvida o no puedo tomar mi pastilla?; Mi balanza automáticamente perderá el centro; lo mismo que si un día no puedo acudir a mi chequeo pues podría estar anticoagulado en exceso y no darme cuenta.

Yo trabajo y tengo familia, intento hacer mi vida lo más normal que me sea posible, pero cuando uno tiene que tomar una pastilla todos los días y hacerse de 3 o 4 chequeos al año, el término “normal” cambia un poco su significado.

 


 

Han pasado ya 10 años y sigo con el medicamento, hasta el momento no he tenido demasiados problemas pero parece ser que cada vez cuesta más y más trabajo mantenerme en un nivel de anticoagulación correcto. Los años no han pasado en vano; ahora me cuesta un poco más de trabajo recordar algunas cosas y no es que yo tenga Alzheimer o algún problema con mi mente, es simplemente que los años me han vuelto un poco más distraído (cuando creía que eso ya no era posible). Mi vista tampoco ayuda mucho; ahora tengo que ir por mis lentes cada vez que tengo que escribir en mi libreta que ya me tomé el medicamento.

No quiero ser dependiente, pero tampoco quiero tener un problema por mi anticoagulación. Sé que mientras más años pasen, más dificultades habrán y eso me asusta. No es que no pueda seguir tomando los medicamentos, es simplemente que cada vez será más difícil hacerlo bien, al menos por mí mismo.

Recientemente escuché que existe una alternativa a mi anticoagulación, parece ser algo relativamente nuevo en el país, pero ya ha ayudado a mucha gente en el mundo. Creo que voy a intentarlo, creo que acudiré a una valoración y si soy candidato tendré una nueva opción. Espero poder contarles cómo me fue, más adelante.

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