De acuerdo con algunas estadísticas, 1 de cada 6 personas sufrirán un ataque cerebral en algún momento de sus vidas. El ajetreado mundo en el que vivimos y las enfermedades de la así llamada “sociedad moderna”: hipertensión, diabetes, hipercolesterolemia, arritmias cardiacas, etc.; nos predisponen a sufrir cada vez con mayor frecuencia enfermedades tan graves como el ataque cerebral.

Aunque los ataques cerebrales ocurren cada vez con mayor frecuencia, algunos expertos piensan que hasta 80% de ellos podría prevenirse.

Si los pacientes de alto riesgo (por ejemplo, aquellos que padezcan las enfermedades que hemos mencionado) se hicieran un ultrasonido de las arterias del cuello y electrocardiogramas de forma periódica, podrían identificarse datos tempranos capaces de conducir a la detección oportuna o a la prevención de la enfermedad.

 

¿Pero qué tiene que ver el cuello y el corazón con el cerebro?

Las arterias carótidas, que se encuentran en el cuello, son las encargadas de llevar sangre desde el corazón hacia el cerebro. Cuando una persona tiene factores de riesgo que puedan ocasionar daños a los vasos sanguíneos o a la formación de placas de colesterol en los mismos, las arterias carótidas pueden empezar a estrechar su luz, con lo que llega menos sangre al cerebro. Si la llegada de sangre se vuelve muy poca o si el fragmento de una placa de colesterol se llega a desprender, se produciría un ataque cerebral.

Si, por su parte, el corazón tuviera un trastorno en el ritmo (arritmia) que aumentara el riesgo de desarrollar coágulos y uno de ellos se dirigiera hacia el cerebro bloqueando un vaso sanguíneo, también podría producirse el ataque cerebral.

 

Supongamos que me hago el ultrasonido del cuello y/o el electrocardiograma y detectan algo anormal. ¿Qué sigue?

La conducta de los médicos dependerá de la alteración que se encuentre, pero en el caso de encontrar una placa de colesterol en las arterias del cuello, el tratamiento podría consistir en medicamentos que disminuyan el colesterol para intentar que la placa se adelgace poco a poco o, si ésta es demasiado grande, la realización de un procedimiento para retirar la placa o expandir el vaso sanguíneo para que la sangre llegue nuevamente al cerebro.

Si el problema está en el electrocardiograma, el tratamiento dependerá del tipo de alteración hallada; pero si se tratara de una arritmia que provoque la formación de coágulos, las alternativas estarían entre el uso de anticoagulantes; la implantación de un dispositivo que ayude a disminuir la formación de coágulos o bien; algunos procedimientos realizados por “arritmiólogos” destinados a corregir las arritmias que generan los coágulos (terapias de ablación, etc.)

 

Ya lo sabe, 8 de cada 10 ataques cerebrales podrían prevenirse. De usted depende ser ese 1 de cada 6 a los que les pasa o bien, quedarse en los 5 a los que no les pasa. Si tiene factores de riesgo alto, le recomendamos realizarse una revisión cuanto antes.

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