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Cáncer de hígado: Lo fundamental

By noviembre 18, 2017 No Comments

Nuestro hígado es el laboratorio de nuestro cuerpo pues es el encargado de procesar gran parte de los alimentos que consumimos, elimina toxinas, transforma medicamentos y almacena energía, entre otros. Es el órgano interno más grande que tenemos y debido a sus importantes funciones nos es imposible vivir sin él.

El cáncer aparece, en general, cuando existe un crecimiento sin control de las células en un órgano, lo que en el hígado puede estar ocasionado por los virus de la hepatitis B y C, por el consumo crónico de alcohol, por la cirrosis, por enfermedades que causen trastornos en los depósitos de hierro del cuerpo, entre otros. Todos estos factores producen daños en las células del hígado, que (aunque en condiciones normales tienen la capacidad de repararse) al ocurrir una y otra vez, alcanzan un punto donde ya no se pueden reparar y causan descontrol en el crecimiento de las células, causando cáncer.

Aunque muchas veces no existen síntomas hasta que el cáncer ya está muy avanzado, habitualmente se presentan como dolor en el lado derecho del abdomen, coloración amarillenta de la piel y las mucosas o incluso, cuando el tumor ha crecido lo suficiente, como una masa que se puede ver o palpar en el abdomen.

¡Ojo!, Estos síntomas no son específicos del cáncer, sólo son sugerentes de un trastorno en el hígado.

¡NO SE AUTODIAGNOSTIQUE! 

Si sospecha, acuda con un médico.

Es importante señalar que, a menos de que el cáncer se origine en el hígado, no se le llama cáncer de hígado. Algunos cánceres de otras partes migran al hígado estableciéndose ahí (ya que a través de este órgano pasa mucha sangre para ser limpiada y algunas células cancerosas que se han desprendido de sus tumores de origen se establecen y empiezan a crecer).

 

Pero, si en muchos casos no causa síntomas… ¿Cómo puedo saber que tengo cáncer de hígado?

Si bien es cierto que los síntomas se presentan cuando el cáncer ya está avanzado, algunas pruebas de laboratorio que miden la función del hígado pueden dar indicios de la enfermedad. Ante la duda, algunos estudios de imagen (como el ultrasonido, la tomografía y la resonancia) son útiles para la detección oportuna ya que, de salir alterados, permiten a los médicos hacer pruebas definitivas como biopsias que orientan hacia diagnósticos certeros.

Esto es importante pues, aun cuando existe un tumor, no necesariamente significa que sea cáncer. Muchos de los tumores que aparecen en el hígado son benignos (lo que significa que no invaden tejidos vecinos ni se propagan por el organismo; y aunque sí pueden crecer lo suficiente como para causar problemas, éstos se resuelven por lo general cuando los tumores se quitan por medio de cirugía.

 

¿Y si detectan cáncer de hígado y lo confirman mediante una biopsia qué sigue?

Para el tratamiento del cáncer de hígado se puede realizar cirugía, radiación, quimioterapia o, en casos muy avanzados, trasplante de hígado. Habitualmente se combinan terapias para eliminar las células cancerosas de la mejor forma posible.

Un novedoso tratamiento que cada vez se ha difundido más, consiste en la embolización (bloqueo) de las arterias hepáticas que llegan al tumor.

Un tumor necesita sangre para crecer, por lo tanto, al bloquear o disminuir el flujo de sangre que lo alimenta, se ayuda a la eliminación de las células cancerosas (que demandan más sangre y nutrientes que las normales), dejando la mayoría de las células sanas sin daño.

La embolización es una buena opción para ayudar en la eliminación de tumores, sobre todo cuando por alguna razón no pueden quitarse por medio de una cirugía. Sin embargo, al ser un tratamiento enfocado a la disminución de la sangre en el órgano, podría no ser una buena alternativa cuando el hígado se encuentra muy dañado por hepatitis, cirrosis, o cualquier causa que deteriore lo suficiente el tejido.

 

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