Debido a que las pruebas de detección rutinarias no se llevan a cabo en México, la mayoría de las personas con esta enfermedad no son diagnosticadas sino hasta que manifiestan ciertos signos y síntomas que indican la necesidad de realizar pruebas médicas.

 

Al preparar su historia clínica, el médico le hará preguntas acerca de sus síntomas (problemas para comer, dolor, o inflamación abdominal, etc.) y posibles factores de riesgo para ver si ellos pudieran sugerir la presencia de un cáncer de estómago u otra causa. El examen físico provee a su médico la información sobre su estado de salud en general, los posibles signos del cáncer de estómago y otros problemas de salud. El médico palpará, en particular, su abdomen, para determinar si hay cambios anormales.

 

Una endoscopia superior (también llamada esofagogastroduodenoscopia) es el estudio principal que se utiliza para detectar cáncer de estómago. Se puede utilizar cuando alguien tiene ciertos factores de riesgo o cuando los signos y los síntomas sugieren que la enfermedad pudiera estar presente.

 

Cuando se observa a través de un endoscopio, el cáncer de estómago puede tener el aspecto de una úlcera, de un pólipo (forma parecida a un hongo) o masa protuberante o de áreas de mucosa engrosadas, difusas y planas conocidas como linitis plástica. Lamentablemente, a menudo los cánceres de estómago en el síndrome de cáncer gástrico difuso hereditario no se pueden observar durante una endoscopia.

 

La endoscopia también se puede utilizar como parte de un estudio por imágenes especial conocido como ecografía endoscópica, el cual se describe a continuación. En la ecografía endoscópica, se coloca un transductor pequeño en la punta de un endoscopio. Bajo sedación, el endoscopio se pasa por la garganta hacia el estómago. De esta manera, el transductor se ubica directamente en la pared del estómago donde se encuentra el cáncer. Esto le permite al médico observar las capas de la pared estomacal, así como los ganglios linfáticos cercanos y otras estructuras justo fuera del estómago. La calidad de la imagen es mejor en comparación con la ecografía convencional debido a que la distancia que las ondas sonoras tienen que viajar es más corta.

 

Puede que su médico sospeche cáncer si se observa un área que luce anormal en una endoscopia o en un estudio por imágenes, aunque la única manera de saber con certeza si en realidad se trata de cáncer es mediante una biopsia. Durante una biopsia, el médico extrae una muestra del área anormal.

 

Algunos cánceres de estómago se encuentran profundamente ubicados dentro de la pared del estómago, lo que puede dificultar realizar una biopsia con un endoscopio convencional. Si el médico sospecha que el cáncer podría estar más profundamente en la pared del estómago, se puede usar una ecografía endoscópica para guiar una aguja delgada y hueca hacia la pared del estómago para obtener una biopsia.

 

En resumen, la mejor forma de diagnosticar cualquier tipo de cáncer es con la sospecha temprana y el estudio indicado, por eso es muy importante visitar a tu médico con regularidad, en particular si perteneces a algún grupo de riesgo.

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