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Conjuntivitis o «síndrome de ojo rojo»

Tipos de conjuntivitis

Durante el invierno (y también en primavera), la conjuntivitis aparece con frecuencia, ¿cuál es la causa?

La conjuntiva es una capa ultra delgada y transparente que recubre el ojo y favorece la lubricación y también confiere cierta protección; ya que está en contacto directo con el exterior, es común que los virus y bacterias la infecten o se irrite con facilidad.

Cuando es causada por el virus del resfriado común se le llama conjuntivitis viral. Asimismo, también existe la conjuntivitis de tipo bacteriano, ya que las bacterias también tienen la capacidad de adherirse a esta capa e infectarla, lo que produce una secreción viscosa y amarillenta, parecida a la pus. Sin embargo, no debemos fiarnos de esta diferencia al momento del diagnóstico, ya que algunos tipos de conjuntivitis bacteriana no producen pus.

Ambas son altamente contagiosas y pueden transmitirse a través del contacto de la mano al ojo.

Sus síntomas principales son ardor, comezón, sensación de “tener una basura” en el ojo, molestias al mirar la luz, lagrimeo, enrojecimiento y en algunos casos, secreción de pus e inflamación de los párpados.

También existe la conjuntivitis alérgica. A diferencia de las anteriores, esta no es contagiosa y se presenta frecuentemente en personas que padecen alergias.

Se manifiesta con ardor, comezón intenso en los ojos, lagrimeo, inflamación de los párpados que puede ir o no acompañado de aumento de la secreción nasal y otros síntomas característicos en las alergias.

El humo o el contacto de otras sustancias con los ojos (cloro de alberca) ocasionan conjuntivitis irritativa, la cual desaparece a las pocas horas sin necesidad de tratamiento.

Afortunadamente, la conjuntivitis puede prevenirse con las siguientes recomendaciones:

  • Evitar frotarse o tocarse los ojos.
  • Si es muy necesario tocarse los ojos, lavarse las manos antes y después de hacerlo.
  • Utilizar toallas o pañuelos limpios para secar los párpados después de lavarse la cara.
  • Lavarse las manos con frecuencia, sobre todo antes y después de comer o ir al sanitario, así como después de estornudar o toser.
  • Las bacterias son capaces de sobrevivir y propagarse a través del maquillaje, por lo que se recomienda evitarlo durante una infección ocular y no compartirlo.
  • En caso de usar lentes de contacto, lavarse las manos antes y después de manipularlos, así guardarlos siempre en la solución limpiadora.

La conjuntivitis viral y bacteriana puede tener serias complicaciones (lesiones en la córnea), por lo que es muy importante que ante cualquier molestia, acudir a una revisión médica.

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