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Son extremadamente comunes los problemas de salud derivados del estrés, pero ¿sólo sirve para perjudicarnos física y emocionalmente?

Si bien, el estrés no es una enfermedad, es un estado del organismo el cual se manifiesta cuando estamos frente a situaciones de amenaza y presión, es decir, es la respuesta de “huída” a una situación de peligro, la cual cesa en cuanto nos sentimos a salvo.

Y ciertamente en este estado se presentan cambios en las funciones internas de nuestro organismo.

Si casi siempre nos sentimos bajo mucha tensión, logramos activar ese estado, el cual durará tanto com dure nuestra preocupación.

Pero no todo puede ser tan oscuro: en algunas investigaciones científicas, se ha detectado que el estrés moderado mejora la respuesta del sistema inmunológico. Además, a nivel emocional, nos impulsa a querer sentirnos queridos y acompañados por lo que nos relacionamos y platicamos más con familiares y amigos, también los constantes malestares pueden orillarnos a mejorar la dieta y eliminar malos hábitos, y tratar de distraernos saludablemente leyendo libros, practicando actividad física, o incluso, optar por técnicas especializadas de relajación, lo cual es importante, ya que se ha comprobado que la meditación nos brinda una serie de beneficios mentales y físicos.

Sin embargo, no te recomendamos estancarte, ya que si el estrés mantiene por tiempo prolongado y se combina con otros factores como tabaquismo y colesterol alto puede causar enfermedades cardiovasculares.

Así que cuando te sientas bajo estrés, conviértelo en tu aliado, y al poco tiempo despídelo.

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