Las personas con diabetes tienen varios problemas de salud a consecuencia de los niveles de glucosa elevados a lo largo del tiempo. Como hemos explicado en notas previas (Nota de pie DM), la glucosa elevada provoca daños en los vasos sanguíneos y en los nervios del cuerpo. Una erección depende de ambos factores para llevarse a cabo.

En condiciones normales, ante un estímulo excitante, el cerebro envía señales que viajan por la médula espinal y que, al llegar al pene, estimulan ciertas estructuras que se llenan de sangre, produciendo la erección.

En el paciente diabético puede haber alteraciones en ambos factores: tanto en la parte nerviosa como en la vascular.

Si los niveles elevados de glucosa han empezado a dañar los nervios en el organismo, las señales que envía el cerebro para producir la erección podrían no llegar correctamente a las estructuras del pene, por lo que la erección no es posible.

Si lo que se ha dañado es la parte vascular, existen problemas para hacer que las estructuras del pene encargadas de la erección puedan llenarse, lo que impide que ésta se lleve a cabo correctamente.

La disfunción eréctil se define como la incapacidad de lograr o de mantener una erección lo suficientemente firme para mantener una relación sexual satisfactoria. La definición indica que existen varios grados de disfunción pues incluye por igual al paciente que empieza con una erección firme pero que después pierde fuerza y no logra terminar la relación sexual en forma satisfactoria, como al que no puede conseguir la erección en primer lugar.

Aunque en el paciente diabético la disfunción puede estar ocasionada por el daño vascular o nervioso, habitualmente ocurre por una mezcla de factores, incluyendo el psicológico y el hormonal.

La persona con diabetes puede sentirse tan frustrada o angustiada por su enfermedad, que acaba por no poder conseguir la erección y, el desequilibrio metabólico puede ser suficiente para que las hormonas se descontrolen y que la erección no sea posible.

Los diabéticos tienen una probabilidad mucho mayor de desarrollar disfunción eréctil en diferentes grados y ésta aumenta a medida que la persona envejece. Se estima que incluso 1 de cada 2 diabéticos podrían llegar a tener disfunción en algún momento de sus vidas, por lo que el problema no es poco común.

Lo primero para poder dar un tratamiento adecuado es diagnosticar el problema, lo que requiere además de hacer un interrogatorio y exploración física completos, de realizar pruebas de laboratorio que determinen qué tan bien o mal está controlada la diabetes y cómo se encuentran las hormonas sexuales como la testosterona.

El tratamiento puede incluir varios medicamentos o procedimientos, sin embargo, el urólogo, que es el especialista adecuado para tratar el problema es el indicado de brindarle las alternativas para su caso particular.

Aunque muchos pacientes pueden tratarse con medicamentos, el problema (sobre todo cuando ya existen problemas en los vasos sanguíneos) es que los medicamentos pueden causar alteraciones en éstos o en el corazón. En algunos pacientes la disfunción es en realidad la manifestación inicial de problemas del corazón, en quienes los medicamentos podrían estar contraindicados.

Cada vez existen más y mejores opciones, entonces no debe preocuparse si padece esta condición. Cirugías cada vez más seguras, implantes que hacen que usted mismo pueda controlar cuándo desea la erección y por cuánto tiempo, entre otras opciones, ya están disponibles.

 

Recuerde que lo más importante es que un especialista lo valore pues cada caso es único y cada tratamiento también debe serlo. Si usted se automedica o toma remedios alternativos sin la indicación o supervisión de un médico, podría ponerse en peligro. No se arriesgue, recuerde que lo más importante es ser examinado y tratado por un profesional competente para que tanto su salud como su desempeño sexual estén en las mejores manos.

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