Incontinencia UrinariaUrología y Ginecología

Incontinencia urinaria: la cara social de un problema incomprendido

La incontinencia urinaria se puede definir como la salida involuntaria de orina, que puede ser al hacer algún tipo de esfuerzo, porque no da tiempo de llegar al baño, entre otras.

Si bien las consecuencias de este problema son físicos (ya que existen, entre otras, lesiones relacionadas con la humedad y la higiene), una parte muy importante y muy poco considerada son las consecuencias psicológicas y sociales del problema.

Un gran porcentaje de las personas que padecen incontinencia se sienten desplazados, humillados, inseguros, ansiosos, deprimidos y poco a poco empiezan a aislarse de los demás.

Además de que no descansan bien (porque a menudo se levantan varias veces por la noche para ir al baño o acaban orinando en la cama), empiezan a tener problemas en sus relaciones, en primer lugar porque debe haber una enorme comprensión por parte de la pareja (y no siempre la hay) y en segundo porque la sexualidad se afecta por el miedo a orinar durante una penetración u orgasmo, por lo que se empiezan a evitar las relaciones sexuales, lo cual también tiene consecuencias negativas para la pareja.

 

Por otra parte, muchas personas además acaban perdiendo su trabajo ya sea por el miedo a la humillación de orinarse frente a sus colegas o incluso por la estigmatización por parte de los mismos. Esto, junto con los gastos que se generan en torno al padecimiento (consultas médicas, medicamentos, pañales, entre otros) terminan perjudicando su economía o la de sus familias.

 

Además de lo que sienten los afectados de forma personal, el problema también tiene un fuerte componente social. La poca comprensión de las personas también va aislando a los pacientes, quienes en ocasiones son señalados e incluso humillados debido a su condición. Ni siquiera la familia de los afectados es siempre comprensiva, por lo que en ocasiones acaban excluidos de las dinámicas familiares o siendo ingresados de forma temprana a asilos y casas del adulto mayor.

 

Un tratamiento efectivo de la incontinencia no sólo mejora la salud de quien la padece sino su calidad de vida. El devolverle a una persona el control sobre el momento en el que orina también le devuelve su vida familiar, social, su empleo y en muchas ocasiones sus ganas de vivir. Es fundamental hacer todo lo posible para tratar a los pacientes con incontinencia, por lo que médicos y pacientes debemos estar informados de las nuevas terapias y tratamientos que pueden dar esperanza a aquellos en quienes los medicamentos y tratamientos convencionales han sido probados y han fracasado.

Comenta esta nota

Palabras clave: