Aunque a veces se confunden los términos, el infarto y el paro cardiaco son cosas muy distintas.

Cuando hablamos de un infarto nos referimos a que por alguna razón, habitualmente la combinación de coágulos y placas de grasa, las arterias que nutren y oxigenan al corazón se tapan. La falta de energía y oxígeno terminan por producir la muerte de una zona del corazón. Esta muerte del tejido produce dolor, falta de aire, entre otros, de acuerdo con la parte del corazón que esté siendo afectada.

Cuando hablamos de un paro cardiaco nos referimos literalmente a que el corazón se detiene, lo que produce la muerte si la causa no se revierte a tiempo.

Al tratarse de cosas distintas, los tratamientos también resultan muy diferentes. El infarto se trata con medicamentos que se administran en el hospital para disolver los coágulos, con stents (mallas) que reabren las arterias o en casos severos incluso con la generación de vasos sanguíneos a partir de otros (bypass) que ayudan a que llegue sangre a zonas donde ya no existe flujo.

El paro cardiaco se trata con maniobras de reanimación cardiopulmonar (RCP), procedimiento en el que mediante la compresión cardiaca se busca suplir la función del corazón haciendo que “lata” en forma artificial para evitar que los órganos de la persona (y la persona misma) mueran. Durante las maniobras que buscan restablecer el latido del corazón se trata de identificar la causa de la parada y revertirla.

Golpes fuertes en el pecho, electrocuciones, sangrados excesivos, infecciones muy severas, intoxicaciones, infartos, arritmias, entre muchas otras causas, pueden ser causantes del paro cardiaco.

 

Aunque las 2 entidades pueden ser mortales, es importante saber que se trata de cosas diferentes y que, particularmente con el paro cardiaco… de no ser tratado de inmediato, es irreversible y termina siempre con la vida de las personas que lo padecen. De aquí la importancia de saber realizar las compresiones de la RCP y de poder identificar a tiempo un infarto pues con estas acciones podremos evitar complicaciones e incluso la muerte de quien llega a padecerlas.

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