Infarto CerebralSistema Circulatorio

Infarto Cerebro Vascular

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“1 de cada 10 fallecimientos se producen por un accidente cerebrovascular, por lo que se convierte en la 3er causa de muerte a nivel mundial”

La enfermedad cerebro-vascular isquémica es un problema de salud frecuente que afecta a los vasos sanguíneos que conducen la sangre a la cabeza y el cerebro. Las células del cerebro, al igual que las del corazón necesitan aporte continuado de sangre rica en oxígeno.

Las arterias carótidas son dos vasos sanguíneos grandes que se encuentran a ambos lados del cuello y constituyen la principal fuente de suministro de sangre al cerebro.

La enfermedad de la arteria carótida se produce cuando uno o ambas arterias se estrechan o bloquean a consecuencia de una placa compuesta por la acumulación de tejido cicatricial, células sanguíneas de la pared arterial, colesterol y otras sustancias grasas. Esta acumulación causa la ateroesclerosis o endurecimiento de las arterias y puede reducir o interrumpir el flujo sanguíneo hacia el cerebro. Un elevado porcentaje de casos la enfermedad cerebrovascular se produce debido a la acumulación progresiva de placas de colesterol (placas ateromatosas) en la pared de la arteria. Sobre estas placas, con la evolución de la enfermedad, pueden producirse ulceraciones, pequeñas fisuras, que ponen en contacto su contenido con el flujo de sangre (ulceración o accidente de placa). En ese momento, un fragmento de colesterol puede desprenderse y actuar como émbolo ocluyendo una arteria intracraneal y provocando los síntomas. Otra posibilidad es que se produzca una trombosis localizada ocluyendo completamente la arteria carótida lo que podría desembocar en una situación clínica catastrófica al afectar a una región cerebral muy extensa.

SINTOMAS

No existen síntomas específicos y únicos de la enfermedad cerebrovascular isquémica. Incluso personas que padecen estenosis de las arterias carótidas no presentan síntomas.
Entre los diversos síntomas que puede provocar la interrupción del flujo sanguíneo se incluye; ceguera temporal en un ojo, entumecimiento o debilidad en una de las extremidades, dificultad para hablar y, en algunos casos, desvanecimientos o mareos.

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