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Infartos: Una razón “de peso” para ponerse en forma

Supongamos que usted tuvo un infarto cardiaco, que a pesar de las advertencias de su familia, su médico, y de estas divertidas e ilustrativas notas, usted prefirió no dejar el tabaco, la comida chatarra, bebidas azucaradas ni el sedentarismo y finalmente su corazón sufrió daños por falta de sangre.

 

Le tenemos malas noticias… de entrada usted tiene, a partir de este momento, una menor calidad de vida que el resto de la población pero la cuestión no se detiene ahí.

Dependiendo del peso que tenga, su calidad podría ser “menos mala” o “más mala”.

De acuerdo con un estudio reciente, aún cuando la calidad de vida de los pacientes que han sufrido isquemia cardiaca (daño al corazón por falta de sangre) es menor que el de la población general, la de los pacientes que además tienen un IMC mayor de 27.5 (sobrepeso grado II u obesidad), es aún peor que la de aquellos con sobrepeso grado I o peso normal (IMC menor de 27.5).

Afortunadamente no todo tiene implicaciones negativas. Al observar lo anterior, científicos han podido demostrar que un paciente que sufre un infarto o daño cardiaco y baja de peso, puede mejorar su calidad de vida.

 

¿Qué significa eso?, Que si usted ya ha sufrido un infarto, muy probablemente pueda mejorar su calidad de vida si logra alcanzar un peso saludable. Si es su caso le recomendamos acudir con un nutriólogo e incorporarse en un programa de control de peso. ¡Su vida podría mejorar!

 

Fuente: Baile, J, et. al, El papel del exceso de peso en la calidad de vida de los pacientes con cardiopatía isquémica. Salud Pública de México, Disponible en: http://saludpublica.mx/index.php/spm/article/view/8950

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