La hipertensión afecta el corazón

Para que la sangre llegue hasta el rincón más recóndito del cuerpo, el corazón necesita bombearla a cierta presión. La presión sistólica (120 mmHg/alta) es la fuerza máxima que ejerce la sangre sobre las arterias cuando es inmediatamente expulsada del corazón; mientras que la presión diastólica (80 mmHg/baja) nos indica que la sangre ha disminuido su fuerza, así que las paredes arteriales se están relajando, mientras el corazón está llenándose nuevamente de sangre.

La hipertensión es el aumento de ambas presiones por encima de lo normal, así que para lograr esto, el corazón tiene que bombear más fuerte de lo normal.

Recordemos que el corazón es un músculo y como tal, tiene la capacidad de aumentar su tamaño (hipertrofiarse) cuando es sometido a un mayor esfuerzo, lo que a largo plazo, también afecta su estructura y ritmo y aparecen las complicaciones.

Una complicación frecuente de la hipertensión arterial son las arritmias cardiacas. Como su nombre lo indica, son la pérdida del ritmo cardiaco, es decir, el corazón ya no late adecuadamente, lo que puede causar un trombosis (formación de coágulos) o un ataque cardiaco.

En varios estudios se ha encontrado que los hipertensos tienen un 50% más de probabildad de padecerlas en comparación con sujetos sanos, y un factor predictivo es el crecimiento cardiaco.

Otros factores de riesgo de las arritmias cardiacas, además de la hipertensión son: edad, enfermedad tiroidea, diabetes, tabaquismo, diabetes y otras enfermedades cardiovasculares (enfermedad coronaria o valvulopatías).

Si controlas tu presión arterial, cuidarás tu corazón.

 

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