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Un infarto es un evento traumático para todas las personas que se ven involucradas. Después de recibir la atención y el alta médica, la vida de la persona que lo sufrió debe cambiar de manera radical para evitar futuros problemas.


No se trata de crear un ambiente tenso en el nuevo estilo de vida del afectado, se trata de hacer hincapié en que el cumplimiento de las medidas preventivas, los controles periódicos, y el tratamiento adecuado permiten que el pronóstico después de un infarto puede ser de bueno a excelente.


El profesional de la salud sebe solucionar todas las dudas que el paciente tenga, la gran mayoría de estas dudas están relacionadas con la vida laboral, las relaciones sociales y sexuales, las prácticas deportivas, la alimentación, los tratamientos y las reacciones en caso de emergencia.


Después de un infarto, lo mejor es acudir a un programa de rehabilitación cardíaca, que incluye ejercicio físico, psicoterapia y ayuda a los pacientes a reincorporarse a su vida cotidiana en las mejores condiciones.


El ejercicio físico debe ser progresivo y realizarse bajo supervisión médica, adaptado a las posibilidades de cada paciente, recuerda que el daño que sufre el corazón es irreversible y por tal motivo su funcionamiento cambiará. Esto no indica que el paciente no pueda recuperar un estilo de vida muy parecido al que tenia antes del infarto, pero, debe ser cuidado en cuanto a sus prácticas cardiovasculares, para evitar una sobrecarga que pudiera desencadenar otro infarto.


¡Cuida tu salud!

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