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La enfermedad de Parkinson es un trastorno neurodegenerativo progresivo muy frecuente. Se presenta cuando las neuronas o células nerviosas no producen suficiente cantidad de dopanima, sustancia química importante en el cerebro. La dopamina ayuda a controlar el movimiento muscular y su coordinación. Sin la dopamina, las células que controlan el movimiento no pueden enviar mensajes a los músculos, lo cual hace difícil controlarlos. Este daño empeora lentamente con el tiempo. Las principales características son temblor de reposo, lentitud en la iniciación de movimientos y rigidez muscular.

Causas

La causa de la enfermedad de Parkinson es desconocida, pero se cree que existen varios factores tanto genéticos como ambientales que pueden contribuir. Por ejemplo hay casos provocados por traumatismos, drogodependencias y uso excesivo de medicamentos.

  • Genéticos: hay algunas formas de Parkinson hereditarias en algunos grupos familiares por lo que la investigación genética se convierte en un factor primordial para entender el desarrollo de la enfermedad. Se estima que el factor hereditario es aproximadamente del 10 al 15% de los pacientes diagnosticados con Parkinson.
  • Ambientales: Algunos pesticidas y toxinas podrían ser desencadenantes de la enfermedad. De igual manera los radicales libres pueden originar el proceso de oxidación dañando tejidos y neuronas.
  • Edad y género: La enfermedad de Parkinson se presenta regularmente después de los 50 años. Es uno de los problemas del sistema nervioso más común en adultos mayores. Se encuentra con mayor frecuencia en hombres que en mujeres. En pocos casos puede ocurrir en adultos jóvenes principalmente por razones hereditarias. Es muy raro encontrar mal de Parkinson en niños.

Síntomas

Los síntomas pueden ser leves al principio. Se puede presentar un temblor leve o una ligera sensación de que una pierna o pie está rígido y se arrastra. Los síntomas pueden afectar uno o ambos lados del cuerpo.

En términos generales los síntomas son:

  • Problemas con el equilibrio y la marcha
  • Músculos rígidos
  • Dolores musculares
  • Presión arterial baja al levantarse
  • Lento parpadeo
  • Dificultad para deglutir/comer
  • Hablar de manera lenta
  • Falta de expresión facial
  • Babeo
  • Postura encorvada
  • Estreñimiento
  • Sudoración
  • Dificultad para iniciar y/o continuar el movimiento, como comenzar a caminar
  • Movimientos lentos
  • Pérdida de movimientos finos de la mano como la escritura
  • Temblores: en movimiento o en reposo y pueden empeorar debido al estado anímico o cansancio o estrés. Pueden ser temblores muy ligeros por ejemplo en los dedos de las manos o incluso muy fuertes en cualquier parte del cuerpo e incluso la cabeza.

Debido a todos estos síntomas generales y por el desarrollo progresivo de la enfermedad se pueden producir algunos síntomas adicionales:

  • Ansiedad, estrés y tensión
  • Confusión
  • Demencia
  • Depresión
  • Desmayo
  • Pérdida de la memoria.

Diagnóstico

La enfermedad de Parkinson es difícil de diagnosticar al inicio de la enfermedad ya que sus características se pueden confundir con otras enfermedades. La enfermedad de Parkinson es más fácil de diagnosticar a medida que avanza, ya que con el tiempo empiezan a definirse algunos síntomas específicos. El diagnóstico puede tardar aproximadamente de uno a cinco años.

No existen estudios o marcadores químicos específicos que definan el diagnóstico por lo que la experiencia y observación del especialista será fundamental. El diagnóstico estará basado principalmente en los síntomas del paciente. Adicional al historial clínico y una vez avanzada la enfermedad, una tomografía computarizada (TAC) puede ayudar a detectar lesiones que apoyen el diagnóstico. De igual manera como parte del proceso se realizarán estudios de los reflejos.

La familia es parte fundamental del diagnóstico ya que puede ayudar en la observación e historial de los síntomas así como de su progresión. Como cualquier enfermedad el diagnóstico temprano es prioritario para ejercer el tratamiento adecuado de manera oportuna.

 

Tratamiento

Desafortunadamente no existe cura para la enfermedad de Parkinson; sin embargo, existen tratamientos que ayudan al paciente a controlar los síntomas, a detener la progresión de la enfermedad y de esta manera tener una vida medianamente normal. Con la finalidad de mejorar la calidad de vida del paciente y sus familiares, es esencial una buena educación para aprender a convivir y sobrellevar la enfermedad

Una vez hecho el diagnóstico el especialista determinará cual es el tratamiento adecuado de acuerdo a la etapa de la enfermedad. En las primeras etapas, cuando los síntomas son leves, se utilizan los fármacos menos potentes y conforme la gravedad de la enfermedad avanza se escogerán medicamentos más potentes. En ocasiones la cirugía es recomendada existiendo también distintos tipos de cirugías.

La rehabilitación física es fundamental para el paciente con enfermedad de Parkinson por lo que un esquema de ejercicios específicos será parte primordial del tratamiento integral. La hidroterapia y los masajes pueden ayudan también en el mantenimiento del tono muscular. De igual manera las terapias alternativas forman parte del tratamiento integral con el fin de apoyar al paciente en problemas de habla, de ansiedad y de coordinación. Entre estas terapias se cuenta con acupuntura, terapias de lenguaje, tai chi o yoga.

Tratamiento con fármacos

Los medicamentos más utilizados son:

  • Levodopa: Es un precursor metabólico de la dopamina. Es considerado como el medicamento más eficaz para controlar los síntomas motores como la rigidez y la bradicinesia (lentitud de los movimientos voluntarios). Tiene varios efectos secundarios como nauseas, vómitos, hipotensión, somnolencia, y alucinaciones.
  • Bromocriptina y pergolida. Se denominan agonistas dopaminérgicos. Tratan la enfermedad de Parkinson estimulando los nervios que controlan el movimiento.
  • Selegilina: Reduce la degradación de la dopamina, lo que provoca un aumento de la producción de ésta en el cerebro.
  • Anticolinérgicos: Son sustancias, naturales o sintetizadas, que actúan inhibiendo la actividad de la acetilcolina en el sistema nervioso central y periférico. Alivian la rigidez y la bradicinesia (lentitud de los movimientos voluntarios). Tienen muchos efectos secundarios como sequedad de boca, estreñimiento, visión borrosa, alteraciones cognitivas y retención urinaria.
  • Amantadina: Se utiliza en pacientes que no tienen resultados a levodopa. Ayuda a liberar la dopamina de su lugar de almacenamiento. Puede presentar efectos secundarios principalmente insomnio.

Tratamientos quirúrgicos

Los procedimiento quirúrgicos actúan directamente en la parte dañada del cerebro. Están indicados en un 5% de los pacientes siendo muy efectivos. Para ser seleccionado a cirugía, el paciente deberá tener incapacidad funcional muy grave, edad inferior a los 70 años y preferentemente que no exista evidencia de demencia. Los diferentes tipos de cirugía son:

  1. Estimulación cerebral profunda: Se colocan estimuladores eléctricos en el cerebro que ayudan a controlar el movimiento, el dolor (en su caso) y el estado de alerta. Primeramente tenemos un electrodo que se coloca dentro del cerebro, un neuroestimulador que genera la corriente eléctrica y que será colocado bajo la piel cerca de la clavícula y por último, un cable extensión que será conectado al neuroestimulador. Como primer paso se hará una pequeña incisión en el cráneo para colocar el electrodo en una parte específica del cráneo. En ocasiones se colocarán dos electrodos, uno en cada lado del cerebro. Posteriormente se hace una incisión debajo de la clavícula para implantar el neuroestimulador. El cable de extensión se pasa por debajo de la piel desde la cabeza pasando por el cuello y el hombro y se conecta al neuroestimulador. Una vez conectados, los estímulos eléctricos viajan desde el neuroestimulador a través del cable de extensión hasta llegar al o a los electrodos ubicados en el cerebro. Estos impulsos o estímulos eléctricos bloquean las señales que causan los síntomas de la enfermedad de Parkinson.
  2. Cirugía: Se puede llevar a cabo una cirugía para destruir células nerviosas o tejido cerebral que estén causando los síntomas de la enfermedad de Parkinson.
  3. Trasplantes de células madre: En la actualidad se están estudiando los trasplantes de células madre; sustituyendo las células dañadas o muertas por otras sanas. Este procedimiento tiene altas expectativas para mejorar la función motora y cerebral del paciente.

Cuidados después del procedimiento

Después de cualquier procedimiento el paciente debe tener un periodo de reposo. En el caso de la cirugía de estimulación profunda, el paciente deberá atender a una primera cita en donde será encendido y ajustado el estimulador para emitir las señales adecuadamente. La mayoría de los pacientes necesita tomar medicamentos después de someterse a este procedimiento, pero eventualmente al experimentar una reducción significativa de los síntomas, las dosis se reducirán de manera importante. Gracias a la reducción de dosis el paciente ya no experimentará los efectos secundarios anteriormente mencionados, lo cual genera también una mejoría en la calidad de vida del paciente.

En el caso de la cirugía también debe haber un período de reposo inicial y el especialista empezará con un programa de rehabilitación incluyendo ciertos ejercicios y fisioterapia que ayuden al paciente a incorporarse a su vida diaria de manera natural.

 

 

FUENTES Y REFERENCIAS CONSULTADAS:
Enfermedad de Parkinson. Esperanza en la investigación. National Institute of Neurological Disorders and Stroke (NINDS).http://espanol.ninds.nih.gov/trastornos/parkinson_disease_spanish.htm
Enfermedad de Parkinson. Esperanza en la investigación. National Institute of Neurological Disorders and Stroke (NINDS).http://espanol.ninds.nih.gov/trastornos/estimulacion_cerebral_profunda.htm
Diagnóstico y tratamiento de la enfermedad de Parkinson. México: Instituto Mexicano del Seguro Social, 2010.http://www.cenetec.salud.gob.mx/descargas/gpc/CatalogoMaestro/305_SSA_10_PARKINSON_3ER_NVL/GRR_Parkinson.pdf
Tratando el Parkinson. Estimulación cerebral profunda (DBS). Parkisnon’s disease foundation 2012.

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