Asma severoSistema Digestivo y Respiratorio

¿Por qué nos resfriamos más en temporada de frío?

Llegó el invierno y con su llegada también lo hizo el aumento en la cantidad de personas enfermas a nuestro alrededor.

A donde vamos, hay alguien estornudando, tosiendo, moqueando o en franco estado de “muerto viviente”. Vemos por doquier personas con bufandas y cubrebocas, con enormes chamarras y sentimos frío cada que salimos a la calle.

Escuchamos por la radio y la televisión innumerables comerciales instándonos a vacunarnos contra la influenza, pero muchos no entendemos porqué tanta enfermedad y tanto riesgo en esta temporada.

Para empezar, tenemos que saber que la mayor parte de los llamados resfriados, catarros o gripes se contagian por medio de virus que se alojan -principalmente- en la nariz y la garganta (aunque pueden llegar hasta los pulmones).

En temporada de frío aumenta su presencia y contagiosidad y esto parece deberse en primer lugar, a que el frío se relaciona directamente con el nivel de humedad en el ambiente. La humedad se refiere a la cantidad de partículas de vapor presentes en el aire. Entre más calor hay, existe más evaporación de agua y por lo tanto más humedad; pero en forma opuesta, mientras hay menos calor, se evapora menos agua y el aire está más seco.

Aunque podría parecer que esto no está muy relacionado con el aumento o disminución de las enfermedades, de acuerdo con varios estudios, parece que lo está.

Cuando alguien está enfermo, el virus se encuentra multiplicándose en su interior; el cuerpo, para defenderse del virus, expulsa tanto como puede con los estornudos y la tos. En cada estornudo o “tosido”, miles o incluso millones de microorganismos son expulsados del cuerpo.

Eso es muy bueno para quien está enfermo, pues automáticamente tiene menos bichos contra los cuales luchar, pero es malo para quien está cerca, pues los microorganismos pueden entrar en su interior, causándole enfermedad.

La hipótesis de la humedad indica que cuando hace calor y el ambiente es húmedo, los virus que salen al exterior (por ejemplo, mediante un estornudo o incluso con la simple respiración) tienden a caer hacia el suelo. En cambio, cuando el ambiente es frío y el aire está seco, los microorganismos tienden a quedarse suspendidos (flotando) en el ambiente, con lo que la persona que respira ese aire contaminado tiene mucha más probabilidad de enfermar.

Otras hipótesis sugieren que, con menos sol hay menos vitamina D activa y esto debilita al sistema inmune, haciéndonos más vulnerables.

También se ha comprobado que algunos virus se reproducen más cuando el ambiente es frío y que con el frío unas estructuras llamadas cilios (que se ocupan de mover el moco hacia el exterior) lo hacen de forma alterada, con lo que el moco permanece en mayor cantidad y es infectado por los microorganismos que llegan.

Finalmente, algunos apuntan más hacia cuestiones sociales, por ejemplo, que cuando hace frío tendemos a estar más en lugares cerrados que en el exterior (frecuentemente con las ventanas cerradas) y esto hace que una combinación de cercanía de unos con otros y ventilación inadecuada haga más probables los contagios.

Independientemente de la razón por la que los contagios se dan más en invierno, se trata de un fenómenos que casi todos hemos observado y que puede prevenirse hasta cierto punto tomando algunas medidas:

  • Evitemos cambios bruscos de temperatura: Si estás en un lugar cálido y sales hacia uno frío procura cubrir tu nariz y boca y no respirar de golpe las masas de aire frío.
  • Lava tus manos constantemente o utiliza gel desinfectante, evita saludar de mano o beso y procura no tocar tu cara o comer si no te has lavado las manos de forma apropiada.
  • Procura alejarte en la medida de lo posible de individuos enfermos, no compartas bebidas y alimentos y mantén los espacios bien ventilados.
  • Consume abundantes frutas, verduras y líquidos: mientras mejor te alimentes e hidrates, tu sistema inmune está en mejores condiciones y tendrás menor riesgo de enfermar.
  • Finalmente, pide a quien esté enfermo que utilice cubrebocas, ya que de lo contrario seguirá contagiando. Además, si estás expuesto a mucha gente enferma, considera utilizar cubrebocas también para evitar respirar virus a tu paso.

 

Si bien estas recomendaciones no son infalibles y podrías enfermar de cualquier forma, en la medida que te cuides disminuirás tu riesgo de enfermar y al final del día podrías agradecerlo mucho si logras permanecer sano.

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