La gastritis es una condición del sistema digestivo en la que el interior del estómago (llamado mucosa), se inflama o irrita ocasionando dolor y molestias.

El estómago se encarga de convertir los alimentos en fracciones más pequeñas, las cuales pueden absorberse. A este procesamiento sobre los alimentos se le conoce como digestión y se lleva a cabo gracias a la producción de ácido y enzimas por parte de la mucosa del estómago.

¿El objetivo final? Lograr que esa rica hamburguesa que acabas de comerte se convierta en fragmentos aún más pequeños que los que ingeriste después de masticar.

Aunque las células de la mucosa gástrica son muy resistentes, tampoco son indestructibles. Ponlo en perspectiva… si el ácido puede fragmentar un gran filete de res, también podría hacerlo con nuestros estómagos.

Sin embargo, la naturaleza es muy sabia y las células que conforman nuestro estómago tienen mecanismos que las protegen de una potencial autodestrucción. Para empezar, los fuertes ácidos que las células generan no se encuentran guardados en su interior, sino que son secretados a manera de ingredientes, los cuales al combinarse se vuelven ácido una vez que están afuera. Además, se cuenta con mecanismos para defenderse cuando el ácido ha salido.

Varios factores debilitan la barrera protectora de la mucosa estomacal, entre los que se encuentran el alcohol, el tabaco, alimentos irritantes, medicamentos (sobre todo aquellos para el dolor de tipo no esteroideo), algunas infecciones como Helicobacter Pylori, algunas cirugías mayores, entre otras.

Aunque los síntomas de la gastritis son diversos, en general se presenta como dolor estomacal, náuseas, vómito, eructos, ardor y malestar abdominal. Cuando la gastritis es severa, la mucosa del estómago puede debilitarse tanto que ocasiones úlceras (pequeñas llagas en el interior de los órganos gastrointestinales).

Habitualmente cuando se da tratamiento para la gastritis se hace por la sospecha del padecimiento y no por su confirmación, la cual sólo puede corroborarse por un patólogo mediante el análisis de una biopsia.

 

Para el tratamiento de la gastritis se administran antiácidos y medicamentos cuya función es disminuir la acidez estomacal. Esto alivia los síntomas y fomenta la curación de la pared estomacal irritada. Resulta importante señalar que, si la gastritis se relaciona con alguna otra enfermedad o infección, su tratamiento también involucrará el tratamiento

 

Generalmente, el tratamiento de la gastritis incluye antiácidos y otros medicamentos que ayudan a disminuir la acidez en el estómago, aliviando así los síntomas y favoreciendo la curación de la irritación de su pared. Si la gastritis está relacionada con una enfermedad o una infección, también se tratará su causa o el problema relacionado.

 

Aunque los tratamientos son efectivos para disminuir las molestias e incluso para favorecer la curación de los tejidos afectados, es importante retirar o corregir sus causas. Esto implica la modificación de estilos de vida, disminuyendo el estrés, así como el consumo de tabaco y de alimentos y bebidas irritantes como el café y el alcohol.

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