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¿Qué es una úlcera y cómo puede ser causada por una bacteria?

Lo primero que debemos saber es qué es y cómo se siente una úlcera péptica.


Una úlcera péptica es una especie de llaga que se forma en el interior del estómago o la primera parte del intestino. Se caracteriza por malestar estomacal, dolor constante y difuso (sordo) o ardor que se presenta particularmente cuando el estómago está vacío, lo que sucede habitualmente entre comidas o por las noches. Un dato característico es que el dolor se alivia (al menos de forma transitoria) cuando uno come o al tomar antiácidos.

El dolor puede durar tan poco como minutos o tanto como horas y puede incluso ir y venir por largo tiempo. También puede causar que uno no sienta hambre, eructos, náuseas, inflamación, vómitos, entre otros.

Es importante saber que ni el estrés ni las comidas con muchos irritantes ocasionan las úlceras, pero sí pueden empeorar sus síntomas. En contraste, el alcohol y el tabaco (aunque tampoco las causan), sí pueden llegar a empeorar las úlceras e incluso cuando están en proceso de curación pueden evitar que sanen o cicatricen de forma adecuada.

En la actualidad más de la mitad de todas las úlceras pépticas ocurren a causa de una bacteria llamada Helicobacter Pylori; otras causas menos frecuentes incluyen el uso de medicamentos como antiinflamatorios y en casos mucho más raros son causadas por cáncer de estómago, duodeno o páncreas.

Se estima que 9 de cada 10 mexicanos podríamos estar infectados por esta bacteria, muchos de los cuales tal vez la adquirimos desde la niñez, mostrando las primeras manifestaciones hasta que somos adultos (si es que llegamos a presentar algún síntoma).

La bacteria daña el revestimiento del estómago, que normalmente lo protege contra los ácidos que se producen para digerir la comida de forma normal.

Al sumarse, el H. Pylori y el ácido del estómago causan una irritación que se va erosionando hasta convertirse en una úlcera.

Aunque (por razones aún desconocidas), la bacteria no causa úlceras en todos los portadores, sí está claro es que es un poderoso factor de riesgo que puede ocasionarlas.

Cuando un paciente tiene síntomas de una úlcera, lo primero siempre será descartar que ésta sea causada por medicamentos, tras lo cual, en caso de que no se estén tomando, se sospechará de la bacteria como potencial culpable y se pedirán algunas pruebas para corroborar el diagnóstico.

Existen 3 formas de diagnosticar la infección; la primera consiste en analizar el aliento del paciente. Las bacterias tienen procesos que pueden identificarse mediante el aliento, por lo que una prueba de aliento puede demostrar la presencia del microorganismo.

En la sangre pueden identificarse anticuerpos (defensas que el cuerpo produce) contra la bacteria. Finalmente, el diagnóstico puede ser realizado mediante una biopsia. En caso de existir algunos datos de alarma como dolor intenso, sangrados, entre otros, su médico podría solicitar una endoscopía para buscar la presencia de úlceras. Además de poder tratarlas en algunos casos de forma directa (por ejemplo cauterizando/quemando el tejido para detener sangrados), es posible tomar un pedazo de tejido (biopsia) para verlo en el microscopio. En caso de existir la bacteria, ésta podrá observarse, lo que corrobora su presencia.

Si se corrobora el diagnóstico, el tratamiento incluirá en forma general un medicamento para disminuir la secreción de ácido, protección para el revestimiento del estómago y una combinación de antibióticos para eliminar a la bacteria.

 

Cada caso es distinto y lo principal para iniciar un tratamiento efectivo es poder confirmar el diagnóstico de forma correcta. Lo primero siempre será la presencia de síntomas, seguido por las pruebas que confirmen el diagnóstico. En caso de molestias, recuerda no automedicarte y acudir con tu médico para que pueda brindarte el mejor tratamiento para tu caso.

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