El término várices lo escuchamos de manera muy común para referirnos a las venas inflamadas o nuevas redes de venas que se dan en las extremidades inferiores por la falta de circulación.

Pero existe otra enfermedad con el término várices que no se encuentran en las piernas; las várices esofágicas. Las cuales podemos definir como una red venosa colateral a la circulación venosa del hígado, son venas que no se encontraban ahí en un principio, pero se fueron formando a causa de aumento de la presión en el sistema de drenaje venoso del hígado (circulación portal), que, a su vez, es una de las complicaciones más avanzadas y con mayor índice de mortalidad de la cirrosis hepática.

Al estar en un lugar donde no había antes vascularidad, las várices tienen a romperse con facilidad, a causa de un aumento de presión como toser o vomitar, o por el paso de alimentos sólidos que puedan desgarrar la mucosa del esófago y provocar un sangrado.

Son una de las causas más frecuentes de sangrado de la parte alta del tubo digestivo y por el gran volumen de sangre que portan, se vuelve una emergencia en el momento que se rompen, ya que el paciente puede caer en shock por falta de sangre y eventualmente perder la vida sin el tratamiento correcto.

El tratamiento más efectivo que se tiene en la actualidad para este padecimiento es la endoscopia con un alón neumático. Esto es, ingresar un tubo delgado con un cámara a través del esófago de paciente, con un pequeño globo en la punta. Al llevar al lugar del sangrado el globo se infla y ejerce presión contra las paredes del esófago para así detener el sangrado.

Al ser una complicación grave de una enfermedad como la cirrosis, nos indica que este padecimiento es prevenible con base a una buena calidad de vida, evitando el alcoholismo de manera principal o algunas otras prácticas riesgo que puedan volvernos propensos a tener enfermedades como hepatitis, que en un futuro puede provocar problemas de cirrosis.

Acude siempre a tu médico para un manejo integral de tus padecimientos y tus dudas, recuerda que tu bienestar es primero.

¡Cuida tu salud!

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