¿Alguna vez ha visto uno de esos bonitos comerciales de antiácidos donde se utiliza a manera de analogía a un bombero para apagar un “incendio” dentro del esófago y hacia el estómago?

Estos “incendios” (que ejemplifican la sensación de fuerte ardor “quemante”) ocurren a nivel del esófago porque una compuerta fisiológica (esfínter) que habitualmente no debería dejar pasar alimento ni ácido gástrico desde el estómago hacia la garganta se abre dejando pasar el contenido hacia arriba. Como la compuerta se encuentra al final del esófago en su parte baja, se le denomina esfínter esofágico inferior.

Si, ya sea el alimento o los ácidos estomacales ascienden hacia su garganta, es probable que usted experimente algunas molestias, entre las cuales se encuentran: náuseas después de comer, ardor en la “boca” del estómago o en el pecho, sensación de alimento “atorado” en el centro del pecho, devolver alimento, tos o silbidos, dolor de garganta, ronquera o cambios de voz (éstos últimos sobre todo por las mañanas), hipo, entre otros.

EL consumo de alcohol, tabaco, las hernias de diafragma (cuando una parte del estómago pasa por encima del diafragma), la obesidad, o estar embarazada, aumentan el riesgo de tener reflujo. Algunos medicamentos también pueden producir o agravar el problema.

Si usted cree que podría tener reflujo, lo primero que hay que hacer es iniciar por cambios en su estilo de vida. Dejar o disminuir el consumo de alcohol y tabaco, así como bajar de peso si usted tiene obesidad harán una gran diferencia; evitar consumir medicamentos para el dolor y en general procurar ingerir sus medicamentos con abundantes líquidos y en compañía de alimentos salvo que se tengan indicaciones específicas de no hacerlo así también ayudarán.

Es posible tomar antiácidos como la sal de uvas, carbonato de calcio, aluminio, magnesio, entre otros, los cuales no requieren de una receta médica y brindan alivio a las molestias (sobre todo leves). Sin embargo, su acción no es muy larga y hay que considerar que como efecto secundario pueden causar estreñimiento, lo que es necesario tener en cuenta al momento de optar por esta opción.

Medicamentos como la ranitidina (bloqueadores de los receptores H2) y el omeprazol (inhibidores de la bomba de protones) actúan reduciendo la cantidad de ácido que produce el estómago lo que brinda alivio por más tiempo. Aunque estos medicamentos son una buena opción, no es recomendable tomarlos sin receta o indicación médica ya que a largo plazo podrían causar algunos problemas.

Lo mejor es que si usted tiene síntomas fuertes que no ceden con cambios en su estilo de vida ni con medicamentos de venta libre, acuda con su médico para que lo pueda revisar y considerar qué opción de tratamiento es mejor para usted.

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