Enfermedades del esófagoSistema Digestivo y Respiratorio

¿Qué se considera reflujo en el bebé y que no?

Reflujo en bebés

En los primeros meses de vida, la mayoría de los órganos y sistemas aún están madurando y adaptándose al exterior. Uno de ellos es el esófago.

El esófago tiene un esfínter en su parte inferior, en donde se une con el estómago. El esfínter inferior funciona como una compuerta que evita que el alimento regrese, una vez que llega al estómago. Pero en el caso de los recién nacidos y menores de 14 meses, este esfínter no tiene la misma capacidad de mantenerse cerrado.

Esto ocasiona el reflujo gastroesofágico (RGE) en bebés y se presenta frecuentemente después de la alimentación, ya que propicia la relajación de dicho esfínter ocasionando reflujo de aire o líquido.

La diferencia del reflujo gastroesofágico con el vómito es el esfuerzo. Notarás que el bebé regurgita sin ninguna dificultad.

La maduración del esfínter inferior del esófago se completa entre los 12 y 14 meses de vida, por lo que si el bebé continúa presentando los episodios de reflujo gastroesofágico, ya se considera anormal, y más, si se presentan otros síntomas como vómito oscuro o color verde, sangre en heces, disminución de peso, fiebre, abdomen aumentado de volumen, irritabilidad o algún otro síntoma gastrointestinal.

Para disminuir los episodios, se pueden modificar algunos hábitos:

  • Alimentar principalmente con leche materna. Hay estudios que demuestran un ligero aumento de reflujo cuando se sustituye por la leche de fórmula.
  • Si por alguna razón es necesaria la alimentación exclusiva con fórmula, lo mejor por hacer es fraccionar las tomas.
  • La regurgitación depende de la posición del bebé. No se recomienda acostar al bebé “boca arriba”, ya que favorece la broncoaspiración (el contenido del reflujo penetre las vías respiratorias). Lo ideal es acostarlo boca abajo, y girar su cabeza hacia los lados.

Si ha tomado estas medidas sin presentar mejoría y aparecen otros síntomas, la mejor y única recomendación es visitar al médico.

Siempre se debe estar al pendiente de los recién nacidos y menores de un año, ya que aún no pueden expresar con claridad algún malestar y podemos enfrentarnos a una situación que si se hubiera prevenido o detectado a tiempo, tendríamos un mejor pronóstico.

En el caso del reflujo gastroesofágico, existen otras formas de detección temprana que evitan que la cirugía sea la única opción de tratamiento.

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