Todos hemos sentido alguna vez en la vida los molestos e incluso dolorosos síntomas de la acidez estomacal, de las agruras o de la gastritis.

Nuestros acelerados estilos de vida que implican un consumo elevado de café, cigarro, alcohol, irritantes, aunados al estrés que experimentamos de forma persistente hacen que esto sea aún más frecuente.

Sin embargo, la mayoría de las personas encuentra la solución a sus problemas en los antiácidos que se venden de forma libre en cualquier farmacia. El consumo de antiácidos es tan alto que 1 de cada 4 personas llegan a consumirlos al menos 1 vez por semana, muchos de ellos sin una receta o indicación médica.

El problema no es por sí mismo el consumo de antiácidos, pues son medicamentos bastante seguros y efectivos para el tratamiento agudo de la acidez estomacal. El problema en su consumo es que sólo funcionan para el control de los síntomas en forma temporal, por lo que existen personas que los toman con mucha frecuencia. Además, al no “atacar” el problema de raíz, pueden enmascarar algún padecimiento que requiera otro tipo de tratamiento o atención médica.

Además, el consumo prolongado y frecuente de antiácidos puede producir alteraciones en los huesos (haciéndolos más propensos a sufrir fracturas) y en los riñones (aumentando el riesgo de padecer piedras renales).

Si es tu caso y estás experimentando frecuentemente acidez, gastritis, agruras o reflujo; lo mejor será que acudas con un especialista que te recomiende un tratamiento personalizado según tu padecimiento. Recuerda que en la automedicación muchas veces hay más riesgos de los que uno puede apreciar a simple vista, te recomendamos no hacerlo y consultar a un médico siempre que tengas algún problema de salud.

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