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El cigarro te da cáncer, no personalidad

El hábito de fumar se inicia en la adolescencia y está fuertemente ligado al sentimiento de pertenecer a un grupo, de verse rebelde y con cierto “estatus”. También es verdad que a la mayoría de los fumadores NO les gusta el cigarro la primera vez que lo prueban, pero son más fuertes las “ganas” de continuar haciéndolo y poco a poco, se va convirtiendo en necesidad y finalmente, en un vicio.

El cigarro NO concede ningún efecto benéfico a la salud, sino todo lo contrario, contiene más de 200 sustancias nocivas, y a continuación hablaremos de las principales… 

La nicotina es el compuesto principal del tabaco y tiene un efecto estimulante por lo que es el responsable de la adicción. Como su absorción en la boca es mínima, el fumador necesita realizar inhalaciones profundas para que la nicotina alcance los pulmones, y todas las sustancias tóxicas del humo. Una vez en los pulmones, pasa rápidamente a la circulación arterial y es transportada a todo el cuerpo, en donde activa descargas de adrenalina para producir estimulación corporal, aumento de glucosa, de presión arterial, de la frecuencia respiratoria y de latidos cardiacos; y termina su recorrido en el cerebro, en donde favorece la liberación de dopamina (sustancia química encargada de sensación de placer y bienestar). Esto que mencionamos tarda de 9 a 10 segundos en suceder después de una inhalación. También se ha descubierto que la nicotina crea tolerancia, es decir, las dosis habituales de tabaco ya no son suficientes, por lo que el fumador incrementa la cantidad y frecuencia de cigarros cada vez más para lograr ese efecto de “bienestar”.

Otro compuesto tóxico del cigarro es el monóxido de carbono y se forma como resultado de una combustión. Su principal efecto es desplazar el oxígeno de las células sanguíneas, lo que genera una menor oxigenación en todo el cuerpo e impide la función respiratoria.

El cigarro contiene hidrocarburos aromáticos policíclicos, los cuales son compuestos altamente cancerígenos. Una vez que acceden a las vías respiratorias, inhiben la capacidad de defenderse a los cuerpos extraños permitiendo que penetren hasta la parte final del sistema respiratorio (alvéolos o sacos pulmonares) y se almacenan ahí.

Y por si fuera poco, también contiene metales como berilio, cadmio, arsénico, níquel y cromo, que se encargan de acelerar la aparición del cáncer al ocasionar mutaciones en las células.

Los efectos tóxicos dependen de la cantidad de cigarros fumados por día, del tipo del cigarro, del número y profundidad de las inhalaciones, y la duración del hábito.

 Una de las enfermedades directamente relacionadas con el hábito de fumar es el cáncer, principalmente el de pulmón, ya que estos órganos están más en contacto con las sustancias nocivas, incluso quedan almacenadas en ellos, sin embargo, se ha encontrado relación con otros tipos de cáncer como laringe, esófago, cavidad oral, vejiga y riñón en fumadores activos.

También se ha asociado al riesgo de infertilidad masculina, hipertensión arterial, diabetes, de enfermedades cardiovasculares (infarto al miocardio, “derrame cerebral”) y respiratorias graves.

Fumar un cigarro es un equivalente a empuñar un arma contra nuestro propio cuerpo.

SI QUIERES VIVIR MÁS, EVITA FUMAR.

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