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El asma es un padecimiento de las vías respiratorias. Se caracteriza por la aparición de episodios de dificultad respiratoria que generalmente van acompañados de tos, opresión en el pecho y ruidos al respirar llamados sibilancias. Incluso puede presentarse fatiga por la noche. Esto ocurre porque las vías respiratorias se contraen (broncoespasmo, contracción de los músculos lisos bronquiales) e inflaman; de tal manera, que se reduce la cantidad de aire que pasa a través de ellas.

Podemos decir que se trata de un asma severo cuando estos ataques o síntomas de asma se presentan todos los días y con frecuencia. La tos y la dificultad para respirar interrumpen las actividades normales y se trastorna el sueño.

Tratamiento

No existe cura para el asma, por lo que el objetivo del tratamiento es reducir al máximo los síntomas para que el paciente logre llevar una vida normal con un manejo adecuado. Los tratamientos actuales son muy efectivos y, con el fin de controlar el padecimiento, es fundamental:

  • Conservar un adecuado funcionamiento pulmonar.
  • Reducir el uso de fármacos.
  • Lograr que el paciente duerma toda la noche.
  • Conseguir que el individuo mantenga su nivel normal de actividad.
  • Evitar las hospitalizaciones y el acudir al servicio de urgencias hospitalarias.
  • Resolver los síntomas más molestos como la dificultad para respirar y la tos productura de mucosidad.

 

 

Existe una gama amplia de medicamentos farmacológicos para el control del asma, la mayoría de ellos es inhalable como aerosol y polvo seco. También los hay en presentación oral como comprimidos y jarabes.

Dependiendo de la situación del paciente, del grado de severidad de la enfermedad y del tiempo que lleva con ella, el especialista determinará cuál es el tratamiento a seguir.

El control de los síntomas determinará el tipo de tratamiento ya sea oral o inhalable. Por lo regular, ambas presentaciones ayudan a los pacientes a mantener un control de su enfermedad.

Sin embargo, aproximadamente 20% de los pacientes diagnosticados con asma severo tienen muchas dificultades para controlar la enfermedad, incluso si están bajo tratamiento intenso con corticoides, broncodilatadores o antihistamínicos. Asimismo, cerca de 3 a 6% de los pacientes no responde a ninguno de los tratamientos antes mencionados.

Debido a esto, existen alternativas para controlar mejor los síntomas del asma, entre estas tenemos la termoplastía bronquial.

Tratamientos con termoplastía bronquial

El término ‘‘termoplastía bronquial’’ se refiere a un procedimiento que consiste en la aplicación de calor, generado y controlado por una fuente de radiofrecuencia, a través de un catéter que es introducido en al árbol bronquial, el cual es denominado broncoscopio. Este broncoscopio tiene características flexibles que ayudarán a alcanzar la zona del pulmón que determine el médico especialista. Durante el padecimiento del asma severo, el músculo liso de la vía respiratoria se contrae y la vía respiratoria se ensancha dejando muy poco espacio para que el aire fluya adecuadamente. Con el calor de la termoplastía bronquial, el músculo liso se adelgaza por lo que disminuyen los ataques de asma.

Generalmente, el tratamiento consiste en un número total de tres sesiones que se llevarán a cabo con intermedio de una semana, es decir, una sesión cada tres semanas. Usualmente, cada sesión estará centrada en una sección diferente del pulmón. El tiempo aproximado de cada sesión es de 45 minutos o una hora, por lo que es un procedimiento ambulatorio y la persona podrá regresar a casa el mismo día.

El médico especialista introduce el catéter o broncoscopio por la nariz o la boca, llega a la zona del pulmón que se va a trabajar, lo activa para transmitir la energía de radiofrecuencia a través de los bronquios en una zona del pulmón que puede ser el lóbulo inferior o el lóbulo superior. El paciente se encontrará sedado durante todo el procedimiento; en ocasiones se lleva a cabo anestesia general para la mayor tranquilidad del paciente.

Con esta terapia se ayuda a disminuir la contracción bronquial, mejorar la función pulmonar, las exacerbaciones, las necesidades terapéuticas de los pacientes con asma y, por supuesto, su calidad de vida.

A pesar de no ser una terapia con finalidad curativa, los resultados clínicos demuestran que este tratamiento mejora los síntomas de la enfermedad y la calidad de vida de los pacientes, es decir, se presentan menos ataques de asma y hospitalizaciones. Probablemente, después del procedimiento se siga utilizando tratamiento farmacológico de mantenimiento; sin embargo, al cabo de ocho meses se disminuye notablemente la posibilidad de sufrir un ataque de asma que ponga en peligro su vida.
El médico especialista será el encargado de indicar cuál será el tratamiento de mantenimiento adecuado para usted, después de una termoplastía bronquial.

 

FUENTES Y REFERENCIAS CONSULTADAS:
Global Strategy for Asthma Management and Prevention The GINA reports are available on www.ginasthma.org. Report_2015_Aug11
Medina Quesada AO, et al. Asma Bronquial: Algunos factores asociados a su grado de 6. Informe_Que hay detras del asma_ES.pdf www.que-hay-detras-del-asma.es. www.bostonscientific.eu.
Torrego Fernández A. Termoplastia bronquial en el tratamiento del asma. Arch Bronconeumol 2010;46(2):85–91

 

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