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¿Un pólipo y un divertículo en el colon son lo mismo?

Pólipos y divertículos

Aunque hay algo de confusión en torno a los términos, en realidad las características, síntomas y causas de ambos padecimientos son muy diferentes entre sí. Empezando por su manera de crecer y desarrollarse, podemos darnos cuenta de que estamos hablando de cuestiones opuestas: mientras el pólipo es una estructura que crece hacia el interior del colon, el divertículo lo hace hacia el exterior.

 

Los pólipos son tumores benignos (no cancerosos) que crecen a partir de la capa interna del sistema digestivo hacia el interior. Pueden tener tallo (teniendo una apariencia similar a los hongos) o bien, ser planos. La edad aumenta el riesgo de tener pólipos, siendo frecuente en aquellos mayores de 50 años. Según la estirpe de las células que originan los pólipos, puede existir (o no) riesgo de que éstos se conviertan en tumores cancerosos.

Aunque aún no conocemos a ciencia cierta el origen de los pólipos, se piensa que la genética juega un papel muy importante y que los alimentos bajos en fibra o altos en grasa aumentan la probabilidad de que se generen pólipos gastrointestinales (particularmente en el colon). La mayor parte de los pólipos colónicos no producen síntomas, por lo que la ausencia de molestias no significa que no estén presentes. He ahí la importancia de realizar estudios preventivos como la colonoscopía.

 

Los divertículos, por su parte, consisten en la aparición de pequeños sacos o bolsas que se forman hacia el exterior del tracto gastrointestinal. Al igual que en el caso de los pólipos, los divertículos aumentan su probabilidad de aparición con la edad y según la genética del individuo. Aunque tampoco se conoce con certeza la causa, se piensa que una contracción anormal de las paredes del colon en conjunto con la existencia de espasmos aumenta la probabilidad de que se forme un pólipo en alguna pared débil del intestino.

De igual forma que con los pólipos, la mayoría de los divertículos no presentan ningún síntoma, y parece que una dieta baja en fibra también está relacionada con el padecimiento. La complicación que puede acontecer sí es diferente entre los padecimientos pues mientras que los pólipos pueden volverse cancerosos, los divertículos no. En cambio, los divertículos pueden llegar a inflamarse, generando un problema denominado diverticulitis, que es una inflamación de los mismos causados por varios factores, entre ellos por agentes infecciosos. La diverticulitis puede ser peligrosa si es que se genera algún sangrado o si la infección es intensa.

 

El diagnóstico de ambas patologías puede hacerse mediante una colonoscopía, sin embargo, el tratamiento difiere. Mientras que los pólipos se extraen, los divertículos no se quitan una vez que se han formado (sólo se controlan). Aunque ante este escenario pareciera peor tener divertículos que pólipos (ya que los primeros no pueden curarse), queremos señalar que en cuanto a riesgo los pólipos también pueden ser sumamente peligrosos, sobre todo por su potencial para generar cáncer.

 

Independientemente del padecimiento, te sugerimos realizarte colonoscopías periódicas, sobre todo después de cumplir 50 años, ya que, de esta forma podrían evitarse muchas de las complicaciones de ambas enfermedades al detectarse de forma temprana.

 

Así que, ahora que lo sabes, ¿Qué esperas para hacerte tu colonoscopía?

 

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