Prolapso (salud de la mujer)Urología y Ginecología

Utero, vejiga o intestino ¿“caídos”?

By diciembre 17, 2017 No Comments

Descubre lo que es el prolapso pélvico…

Tal vez en algún momento has escuchado o incluso padecido lo que la gente conoce como la caída de la vejiga, del recto o de la matriz y eso es porque la “caída” de dichas estructuras no es tan poco común como uno podría suponer.

En términos generales el padecimiento se denomina prolapso; como el prolapso (salida/caída de los órganos hacia el exterior del cuerpo) ocurre a partir de la pelvis, al prolapso se le llama pélvico. Si conocemos la estructura exacta que está protruyendo (saliendo), podemos hacer cada vez más específicos en el término. Así, la “vejiga caída” en realidad se llama prolapso vesical o cistocele; cuando sale la uretra se llama prolapso uretral o uretrocele, si sale el recto se llama prolapso rectal o rectocele (o enterocele si lo que sale son las asas intestinales), cuando sale la matriz se llama prolapso uterino y por su parte, el término prolapso de la cúpula vaginal se usa cuando, en mujeres a las que se les ha retirado la matriz, lo que sale es la vagina.

El prolapso de estas estructuras se debe al debilitamiento del piso pélvico. Éste se conforma por músculos, ligamentos y nervios que sostienen a los órganos de la pelvis. A medida que el piso pierde su firmeza, el prolapso tiene mayor probabilidad de ocurrir.

El piso pélvico se debilita a medida que las mujeres se exponen a factores de riesgo como embarazarse, tener partos, envejecer, tener menopausia, ser obesas, tener tos crónica, estreñimiento, cargar objetos pesados, así como algunos factores y enfermedades hereditarias.

Estos factores producen de manera general el estiramiento de los tejidos del piso pélvico, lo que lo va debilitando en forma progresiva.

 

¿Cómo identificar el prolapso?

El prolapso se identifica en forma frecuente como la aparición de un bulto o “tumoración” que sale por la vagina. De acuerdo al grado del prolapso, la mujer podría identificar la caída de los órganos por sí misma o, si no fuera tan grande, podría descubrirse por un ginecólogo al realizar un examen de rutina.

Entre los síntomas que se experimentan en forma más frecuente se encuentran la sensación de presión o pesadez pélvica o vaginal, dolor o molestias al tener relaciones sexuales, cuando se está de pie o se puja. También se puede caracterizar por la salida involuntaria de orina (incontinencia), por infecciones urinarias frecuentes, sangrado vaginal, entre otros.

Estar sentada o parada mucho tiempo, así como realizar ejercicio demasiado intenso o levantar cosas pesadas, por lo general empeoran los síntomas.

Cuando por alguna razón existan dudas, su médico podría pedirle que puje durante un examen pélvico. Al pujar se aumenta la presión en el abdomen, por lo que en caso de que los músculos del piso pélvico se encontraran debilitados al grado de permitir la salida de los órganos pélvicos, pujar evidenciaría más su protrusión.

 

¿Qué se hace en caso de prolapso?

El tratamiento depende del grado y del tipo del prolapso. Si éste es leve, se podría recurrir a ejercicios de kegel o a opciones menos invasivas, pero a medida que el prolapso aumenta en gravedad también lo hace el nivel de invasividad de los tratamientos, requiriéndose procedimientos quirúrgicos o la colocación de dispositivos como mallas que devuelvan al piso su firmeza cuando ésta ya se ha perdido.

Aún si no tiene síntomas importantes le recomendamos que considere tratarse pues conforme usted envejezca es probable que el problema se agrave. Su médico es el más indicado para aconsejarle sobre el mejor tratamiento a seguir para su caso. Recuerde que existen varios tipos y grados de prolapso y el tratamiento depende de esto, por lo que si usted tiene este padecimiento o cree que podría tenerlo, le sugerimos acudir con su médico para que le brinde la mejor alternativa terapéutica.

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